* te cuento como fué, amiga
Ya me pasó una vez...
me enamoré.
En realidad dos veces,
No sé...
vuelvo atrás...
una vez,
por el motivo a continuación descripto...
Me enamoré una vez
de los poemas,
y por ende
creí haberme enamorado de la niña.
Eran poemas tan certeros...
que pensé que solo a mí
habían sido dedicados.
A pesar que
sabía que no era así
igual, sin importar, lo pensé.
Es que era Imposible
que esa niña,
no fuera,
no pensara,
no sintiera,
como yo lo hacia.
No.
Tal era la similitud,
que eso lo arreglaba todo...
Era lo justo, no?
..
Ya pasó de esto
dos años tres años no importa.
Luego...
historias de lamentos
míos por supuesto.
Alguien tan brillante
y bonita como ella
quería solo, ser mi amiga,
eso dijo...
Sus poemas personales
que escribía a cada momento
donde flotara una imagen,
eran como espinas
y se iban clavando,
por todo hombre que pasara a su lado.
Fueron tantas las espinas...
clavadas que
fueron derramando
poco a poco
toda mi sangre,
y fuí
perdiendo
toda la sensibilidad
de mis miembros,
mi piel y mi tacto,
la conciencia adormilada,
falta de irrigación
sobre el ego,
ella, ellas
lograron por mayoría absoluta
lastimar mi orgullo.
Muchos eran los hombres
yo solo quería sus poemas...
Carqueja
1 comentario:
La poesía huye, a veces, de los libros para anidar extramuros, en la calle, en el silencio, en los sueños, en la piel, en los escombros... y en este tu sitio... me gusta.
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