
festejo en la estación de trenes de Colón.
no recuerdo su nombre, su boca destilaba esa alegría aspera que dá el alcohol malo, una familia perdida, un hijo en España, una vocación despedida, había sido panadero. Quedé en revelar y llevarle una copía, nunca más lo ví, tampoco lo busqué.
Aquí te hago la entrega, aunque jamas la veas, si aún existes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario