jueves, 5 de mayo de 2016

lembranza

En aquellos tiempos por el camino a esa hora no pasaba ni el loro. Era una aventura ir a tirarse acostado al frente de la casa en el césped otras directo sobre las baldosas, contemplar la oscuridad, sentir ruidos lejanos vaya a saber a que... el gato en sus andanzas o una comadreja subiéndose a la palmera. Desde adentro se hacia sentir apenas, porque cerrábamos la puerta, las publicidades de antaño del televisor. En oportunidades la dejábamos abierta y mi hermano ponía un vinilo de jazz rock que amalgamaba perfecto con el momento y las estrellas. Hubo noches de luciérnagas, de aroma dulce a tabaco de pipa, de hablar de viajes por el mundo. Cómo te admiraba en aquel entonces cuando yo apenas pisaba los siete u ocho años y vos ya eras el hippie barbudo y pelilargo que enfrentaba a esa sociedad poblana e inmóvil con todos tus mis sueños.

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